jueves, 10 de enero de 2013

PROPONEN PLANTAR ARBOLES TRANSGÉNICOS


Transgénico es una palabra que produce, por lo general, rechazo por parte de los ambientalistas, quienes suelen argumentar que aún existe incertidumbre sobre las implicaciones que puede tener la modificación genética sobre organismos que han evolucionado por miles de millones de años. Se teme, sobretodo, la afectación que se puede tener sobre la biodiversidad y el mundo tal y como lo conocemos.
A pesar de ello, la investigación sobre transgénicos está en boga y, sin mucha conciencia de ello, ya los estamos consumiendo en muchos de los productos empaquetados que ofrece el mercado. Más pronto de lo esperado, probablemente nuestros muebles también puedan tener su origen en un laboratorio, ya que se prevé que la industria maderera también adopte transgénicos. Brasil, Sudáfrica, Indonesia y China podrían concretar plantaciones masivas de eucaliptos capaces de crecer 40% más rápido.
Esa situación está muy cerca, según asegura Stanley Hirsch, director ejecutivo de la empresa de biotecnología israelí FuturaGene, en el diario británico The Guardian. Afirma que lo único que falta son los permisos de los gobiernos para cultivar los árboles comercialmente y el respaldo de los grupos de conservación.
FuturaGene ha pasado 11 años probando miles de eucaliptos genéticamente modificados en parcelas de Israel, China y Brasil, ahora se encuentra en las últimas etapas del proceso regulatorio brasileño para la siembra comercial. Gracias a un gen tomado de una mala hierba común de rápido crecimiento, la compañía ha encontrado una manera de alterar la estructura de las paredes celulares de las plantas para estimular el proceso natural de crecimiento.
Esta empresa afirma que sus eucaliptos modificados pueden crecer 5 metros al año con una masa de un 20 o un 30% superior al de un árbol normal. En sólo cinco años y medio alcanzarían los 27 metros de altura.
Hirsch afirma que esta tecnología puede ser adaptada a cualquier árbol y podemos tener una fuente completamente nueva de combustible. Los árboles genéticamente modificados han sido cultivados experimentalmente desde 1986, pero a pesar de 700 ensayos de campo, principalmente en Estados Unidos, con eucaliptos, pinos, álamos y árboles frutales, las legislaciones de los países han retrasado los permisos y muy pocos han llegado al mercado.
El propio Hirsch reconoce peligros y riesgos potenciales que incluyen que este tipo de árboles sean cada vez más invasivos y tengan efectos negativos en los suelos, en los organismos vivos y, consecuentemente,  en la cadena de alimentación. La organización Global Justice Ecology Project advierte al respecto: “Los impactos dramáticos y peligrosos de esos productos alterados son conocidos e incluyen la invasión, la desertificación de los suelos, el agotamiento del agua, el aumento del riesgo de incendios forestales y la pérdida de biodiversidad.”

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